sábado, 27 de septiembre de 2014

Tippi Degré





Cuando vuelvo a ver las fotos de esta niña, sé que ella ha sentido la verdadera felicidad de vivir. Lo contrasto con la idea socialmente aceptada de que los niños, incluso de un año, necesitan socializarse yendo a un edificio cerrado cada día durante muchas horas para estar con otros niños de su edad y me dan ganas de gritar. Creo que por eso se me escapan las lágrimas cada vez que se cruza Tippi en mi camino: por todo lo que no tenemos, por todo lo que nos roban, por todo lo que les robamos a nuestros hijos.


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