Cada nuevo curso
escolar escucho y leo cómo muchas madres ven sufrir a sus hijos en la vuelta al
colegio. Otras les aconsejan que no se preocupen, que se acabarán adaptando,
que se acostumbrarán, pero no siempre es así, o no sin consecuencias negativas. Existen muchas
familias que económicamente no pueden hacerlo de otra forma para sobrevivir.
Pero otras muchas pueden cuidar y educar a sus hijos y quieren hacerlo, así
como el hijo quedarse con su familia y no tener que asistir obligatoriamente al
colegio a los 6 años y durante diez años más. Algunos niños sufren un verdadero
calvario emocional y psicológico, del que sus padres no saben cómo sacarlos.
Si los niños
tienen derecho a la educación, aún tienen más derecho a permanecer junto a su
familia y recibirla de ella si quieren y pueden. No existe justificación de
ningún tipo para que el Estado obligue a los niños a asistir a un lugar al que
no quieren ir ni a tener que memorizar contenidos prefijados por terceros ni a someterse a otras disciplinas extrañas a su familia, ni
siquiera si es en aras de su educación.
Quisiera compartir este vídeo sobre el
homeschooling:
Ojalá en los
juicios a homeschoolers, todos los que ven el caso pensasen como la jueza Eva Cerón (minuto 00:38).
Nadie
puede obligar a otro a asistir contra su voluntad a un lugar al que no quiere
ir durante 7-8 horas diarias y por un mínimo de 10 años ni a realizar actividades forzadas en él ni a someterse a otras
disciplinas extrañas a las de su hogar o familia si no ha cometido ningún
delito, ni siquiera en aras del derecho a la educación, ni siquiera (o sobre todo)
si es un menor. ¿Qué clase de penitencia para un inocente es ésa?